UNIVERSIDAD
TECNOLÓGICA EQUINOCCIAL
FACULTAD
DE ARQUITECTURA, ARTES Y DISEÑO
CARRERA
DE ARQUITECTURA
FRANCISCO DE GOYA Y LUCIANTES
CHANCUSI,
O., ERICK, S.
2015
ANÁLISIS BIBLIOGRÁFICO
Francisco de Goya y Lucientes
fue un pintor y grabador español muy famoso, estudió con J. Luzán y, a partir
de 1763, con su futuro cuñado J. Bayeu.
Obra primeriza son los frescos
del Pilar de Zaragoza. En 1766-92 realizó más de 45 cartones para tapices, (“El
cacharrero”, “El pelele”, “La gallina ciega”...).
Pintor de cámara de Carlos IV
en 1789.
En 1792, a consecuencia de una
grave enfermedad, quedó sordo. En 1794 publicó una serie de aguafuertes, “Los
caprichos”.
De esta época son también una
serie de pequeños cuadros y una de sus obras principales, “El entierro de la
sardina”. En mil 1798 decoró, al temple y al fresco, la ermita madrileña de San
Antonio de la florida.
Gran retratista (“Duques de
Osuna”, “de Alba”, “Jovellanos”, “Moratín”, “Condesa de Chinchón”, “Isabel
Cobos”); en 1800 pintó el gran lienzo “La familia de Carlos IV”, una de las
joyas del Museo del Prado. De hacia 1802 son los sensuales lienzos “Maja
Vestida” y “Maja Desnuda”.
La Guerra de la Independencia
le sugirió los aguafuertes de la serie “Desastres de la guerra” (1810-13) y los
cuadros “El Dos de Mayo” y los “Fusilamientos del Tres de Mayo” (Prado). En
1815-16 grabó la serie “La tauromaquia”.
Amargado por el absolutísimo
de Fernando VII, se retiró a su quinta del Sordo en las afueras de Madrid
(1819), cuyos muros decoró con las llamadas “pinturas negras” pasadas después
al lienzo (Prado). Grabó entonces la colección de “Los disparates”. En 1823 se
exilió a Burdeos, donde en 1828 murió.
PERÍODOS
LOS CAPRICHOS DE GOYA
Los Caprichos de Goya
ejemplifican un mundo en crisis, entendida esta idea en el sentido de cambio.
Conceptualmente revelan las fisuras de una estructura sociopolítica basada en
una anquilosada estratificación estamental, y de un sistema de valores
fundamentado en el inmovilismo de las costumbres y la tiránica opresión religiosa
de las conciencias.
Estéticamente anticipan la
sensibilidad moderna y el desplazamiento hacia un arte dominado por la
subjetividad y la libertad creativa.
Biográficamente, los Caprichos
aparecen en una de las décadas más decisivas en la trayectoria vital y en la
producción artística de Goya. Es por ello que las sucesivas generaciones de
escritores, artistas e intelectuales de los dos últimos siglos no han podido
sustraerse a su condición de símbolo: símbolo del fin del Antiguo Régimen, del
cambio de gusto entre las estéticas clasicista y romántica, y de la crisis
producida en la biografía y el arte de un creador universal.
PERÍODO DE MADUREZ DE GOYA
En 1799 pinta retratos, entre
ellos de los monarcas, siendo frecuente que se trasladara a La Granja, El
Escorial o Aranjuez en su compañía. De ese año serán los retratos ecuestres de
Carlos IV y María Luisa, de impresionante vigor. En 1800 pinta uno de los
mejores retratos femeninos de su carrera, el de la Duquesa de Chinchón, esposa
de Godoy, favorito de los monarcas. Terminado este retrato emprende una de sus
pinturas más ambiciosas: la plasmación de la efigie del rey con todos sus
familiares y para ello ejecuta, previamente, una serie de bocetos de los
personajes aislados que cuentan entre sus mejores creaciones en el género
retratístico. Cuando se ha adueñado de la psicología de todos ellos, pinta la
tremenda Familia de Carlos TV (1800), que ahora puede parecer una sátira, por
la vulgaridad o reticencia manifiesta de los retratados. Pero la pintura supera
la iconografía.
De este mismo período son
cinco estupendas tablas de la Academia de San Fernando: Procesión de
disciplinantes, Casa de locos, Corrida de toros, Tribunal de la Inquisición y
Entierro de la sarama.
Vemos ante todo en los temas
cómo se aclara la intención latente en Goya de satirizar, o poner en la picota,
aspectos del carácter nacional, dando a la vez salida a los agitados instintos
personales. Cuando se habla de un pintor anterior al siglo XIX no suele decirse
que fue un "atormentado", pero hay sobrados indicios de que Goya lo
fue, aunque su inmensa vitalidad, su sano sentido popular, contrarrestaban los
dramas de su vida interior y su innata tendencia corrosiva. Deformaciones,
trazos sueltos, borrones, reflejos, sugerencias mejor que estrictas
representaciones aparecen en la técnica junto a las tradicionales veladuras y
transparencias. Goya se da cuenta también del valor expresivo que posee el
"inacabado'^ deja trozos enteros sólo insinuados en Los disciplinantes.
Pero tal vez la escena de la Inquisición sea la más lograda del grupo, por la
intensidad contenida del ambiente y el perfecto equilibrio de todos sus elementos.
TRINEO LIBERAL Y PINTURAS
NEGRAS
Con el nombre de Pinturas
negras se conoce la serie de catorce obras murales que pinta Goya entre 1819 y
1823 con la técnica de óleo al secco sobre la superficie de revoco de la pared
de la Quinta del Sordo. Estos cuadros suponen, posiblemente, la obra cumbre de
Goya, tanto por su modernidad como por la fuerza de su expresión. Una pintura
como Perro semihundido se acerca incluso a la abstracción; muchas otras son
precursoras del expresionismo pictórico y otras vanguardias del siglo XX.
Las pinturas murales fueron
trasladadas a lienzo a partir de 1874 y actualmente se exponen en el Museo del
Prado. La serie, a cuyos óleos Goya no puso título, fue catalogada por primera
vez en 1828 por Antonio de Brugada, quien las tituló por vez primera, con
motivo del inventario que realizó a la muerte del pintor. Han sido variadas las
propuestas de título para estas pinturas.
Saturno devorando a sus hijos:
Francisco de Goya, "Saturno devorando a sus hijos", 1819-1823, óleo
sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid. Emplea una gama de blancos y negros,
aplicada en manchas de color gruesas, solo rota por el ocre de las carnaciones
y la llama fúlgida en blanco y rojo de la carne viva del hijo. Representa al
dios Crono, como es habitual indiferenciado de Chronos, o Saturno en la
mitología romana, en el acto de devorar a uno de sus hijos. La figura era
emblema alegórico del paso del tiempo,
pues Crono se comía los hijos recién nacidos de Rea, su mujer, por temor a ser
destronado por uno de ellos.
Dos viejos comiendo sopa:
Francisco de Goya, " Dos viejos comiendo sopa", 1819-1823, óleo sobre
muro trasladado a lienzo. Museo del Prado, Madrid. En el cuadro aparecen dos
ancianos personajes, sin estar claro si son hombres o mujeres. El de la
izquierda, con pañuelo blanco, dibuja una mueca con su boca, posiblemente por
la falta de dientes. El otro personaje contrasta vivamente con él: de rostro de
cadáver, sus ojos son dos oquedades negras y su cabeza tiene en general el
aspecto de una calavera.
BIBLIOGRAFIA








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